Buscar en este blog

jueves, 2 de agosto de 2012

De las cinco medallas en vela al oro en judo y el bronce en pértiga

Más sobre mis fantásticas experiencias en los Juegos Olímpicos de Barcelona


Además de escribir sobre las maravillas que las estrellas de la NBA realizaron por primera vez en unos Juegos Olímpicos (en el anterior artículo), también tuve la suerte de poder contar a los lectores de Diario 16 las estelares andanzas de los navegantes españoles en la competición de Vela, donde sumaron nada menos que cuatro oros y una plata. Además, pude disfrutar también en vivo del oro de la judoca Almudena Muñoz, y del bronce de García Chico en pértiga. De hecho, al cubrir la consecución de siete medallas, de las 22 que sumaron los españoles, gané la competición que organizamos entre los compañeros del periódico acreditados en Barcelona 92 para ver quién cubría la obtención de más galardones de los nuestros.

En el Estadio Olímpico el día de la pértiga.
Apenas había escrito sobre vela hasta llegar a Barcelona. Pero cuando me comunicaron antes del inicio de los Juegos que iba a cubrir esta modalidad, intenté ponerme al día en los términos y en sus secretos. Gracias a Pedro Sardiña, experto periodista especializado en vela del diario ABC, pude explicarle a mis lectores el día a día de la actuación de los regatistas españoles y las claves de sus éxitos: los oros de Doreste y y Manrique en Flying Dutchman, de Van der Ploeg en Finn, de Calafat y Sánchez (hombres) y Zabell y Guerra (mujeres) en 470, y la plata de Vía Dufresne en la clase Europa. 

El excelente trabajo de estos deportistas desde la primera jornada facilitó nuestra labor, pues todos ellos resultaron muy accesibles y encantadores. Incluso tuve acceso en una ocasión al príncipe Felipe, que quedó sexto en la clase Soling, junto con León y Vargas. Ahí me enteré y escribí de una de las anécdotas de los Juegos: que el heredero de la corona había solicitado una cama como las que usaban los jugadores de baloncesto, porque sus 196 centímetros se salían del pequeño catre que le habían designado en la Villa Olímpica. Por cierto, señalar que vivir una regata en directo desde un barco es algo espectacular, a la vez que duro.


La euforia que vivió el deporte español en Barcelona 92 la noté el día 8 de agosto, cuando en el reparto me tocó acudir al Estadio Olímpico a la jornada de atletismo. La dinámica ganadora fue tal que, inesperadamente, el saltador de pértiga García Chico se colgó el broce en una actuación memorable. Para mayor sorpresa, el gran Sergei Bubka, el mejor pertiguista de todos los tiempos, fue penúltimo en una final que también pasará a los anales del atletismo nacional. Esta presea fue un ejemplo evidente de que cuando las cosas salen bien desde el principio, los deportistas rinden mejor de lo esperado. Hay que recordar que las primeras nueve medallas de España fueron del metal más preciado.
El equipo que Diario 16 envió a Barcelona

La séptima presea que figuradamente me colgué, la primera que disfruté cronológicamente, fue la de Almudena Muñoz en judo, categoría de menos de 52 kilos. Miriam Blasco ya había conseguido el mismo metal el día antes, y el Palau Blaugrana bullía de emoción. Parecía un partido de baloncesto, pues los gritos de ánimo eran atronadores, lo que sin duda facilitó el camino de la judoca valenciana, que colocaba el quinto galardón dorado en el medallero español. La inercia del éxito se mantenía desde el primer día de los Juegos.

Pero no todo lo que escribí fue de color de rosas. Desgraciadamente, me encargué de la polémica de Barcelona 92, que no fue otra que la expulsión de la Villa Olímpica de Javier Echarri, entrenador y marido de la atleta Sandra Mayers. Tras anunciarle la decisión del COE, por no estar en la lista definitiva que había enviado la Federación Española de Atletismo, la pareja se enfrentó en un lugar muy concurrido al presidente de la RFEA, José María Odriozola. Gracias al aviso de un amigo, pude presenciar parte del duro choque verbal que protagonizaron todos ellos.

Fue el lunar de unos Juegos que culminé con la crónica de la ceremonia de clausura, una fiesta que resumió la consecución de un reto para España, tanto desde el punto de vista deportivo como del organizativo. Y si el primero fue el mayor logro de este país, que abrió una nueva era en el deporte patrio, el segundo mostró al mundo que este pueblo es capaz de llevar a cabo los grandes objetivos que se propone de una manera efectiva y atractiva, en un ambiente de alegría y colaboración máxima. Resultó una vivencia que nunca jamás olvidaré.

9 comentarios:

  1. Me parece una experiencia maravillosa.

    ResponderEliminar
  2. Graciosa anécdota con el príncipe

    ResponderEliminar
  3. Se nota que viviste una experiencia fantástica. Ojala en Madrid algún día repitamos la aventura. Y por qué no tenerte de nuevo al pie del cañón, quien sabe...!

    P.D: Enhorabuena por tu blog, será un placer seguirlo. ¡Mucha suerte!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Víctor, muchas gracias por tus ánimos. Me encantaría poder vivir una experiencia similar a la de Barcelona 92 en Madrid 2020. Lo haría con la máxima ilusión del mundo. Pero lo veo complicado.

      Eliminar
  4. Yo también estuve en los JJ.OO. de Barcelona '92, en mi caso como espectador. Fui exclusivamente a ver el judo, deporte que practiqué durante 25 años y en el que llegué a tener buen nivel, aunque lejos de las estrellas olímpicas.

    Para los deportes minoritarios, los JJ.OO. son una oportunidad única de darse a conocer al gran público, aprovechándose de este espíritu olímpico que nos invade y que, durante 3 semanas, nos hace engancharnos al badminton, al volley playa o tiro con perdigones, siempre que haya un español con posiblidades.

    Me impactó ver cada día el Palau Blaugrana lleno hasta los topes, con un ambiente más propio del fútbol o del baloncesto que del judo. Me llamó mucho la antención, también, que los competidores que ese día no tenían que pelear (en judo hay un dia para cada peso), compartían grada con el resto del público sin reparos. Me hice "amiguete" de dos franceses descomunales, participantes en el peso más alto.

    A pesar de que mi trío de ases (Sotillo, Paco Lorenzo y Quino Ruiz) fracasaran en aquellos juegos, la sorpresa en forma de medallas de las judokas femeninas ayudó al sentimiento de euforia que nos acompañó a todos en aquellas fechas. Aún guardo con cariño la foto que me hice con Miriam Blasco pocas horas después de ganar el oro.

    Después, hablando con Quino Ruiz, con quien yo entrenaba de vez en cuando, me contaba mil y una historias de la Villa Olímpica, unas publicables y otras no, que hicieron de aquella experiencia algo inolvidable.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Santi, me alegro de que tu experiencia en Barcelona 92 también fuera muy positiva. Sin duda, el ambiente de euforia que se creo fue determinante para el éxito deportivo de España.

      Eliminar
    2. El ambiente de euforia contribuyó mucho a tanto éxito, pero lo que fue determinante de verdad fue la llegada del plan ADO con los bolsillos llenos. Por primera vez en la historia de España, los deportistas de élite de deportes minoritarios no necesitaron compaginar los entrenamientos con sus respectivos trabajo. Siembra y recogerás...

      Eliminar
    3. Santi, estoy de acuerdo contigo. Todas esas circunstancias ayudaron al éxito de España en los Juegos de Barcelona 92.

      Eliminar