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lunes, 10 de junio de 2013

La fuga de cerebros se extiende al fútbol

La marcha al extranjero de los mejores talentos españoles para trabajar se amplía al fútbol, donde todos los equipos, excepto Madrid y Barça, están perdiendo a sus mejores jugadores por la crisis


Fuente: au.eurosport.com
Un dato: ocho de los once jugadores de la selección española de fútbol que durante gran parte del segundo período se enfrentaron a Haití en partido amistoso juegan fuera de España. Esta proporción era impensable hace pocos años, pero hoy ya no sorprende, puesto que es otra de las nefastas consecuencias de la terrible crisis económica que está destrozando el país. La fuga de cerebros que están sufriendo todos los sectores de la sociedad española durante los últimos tres años se ha agudizado en el fútbol de manera alarmante, pues todos los clubes de la Liga española, salvo Real Madrid y Barcelona, están vendiendo a sus mejores jugadores porque ya no pueden pagarles los salarios que les ofrecen en el extranjero. Primero fue Torres, luego Silva y más tarde Mata y Cazorla. Y ahora le ha tocado el turno al sevillista Navas, que abandona el equipo de sus amores para ofrecer sus excelencias en el Manchester City. Y no será el último, aunque en el combinado español no llegarán a ser más los emigrantes porque, salvo el valencianista Soldado, el resto son aportados por Barça y Madrid, únicos clubes capaces de mantener a sus estrellas.

Esta emigración forzosa se veía como positiva hace años, cuando se empezó a comprobar con satisfacción que los profesionales españoles podían competir en todos los sectores económicos, incluido el fútbol, con posibilidades de éxito. Pero hoy, el importante incremento de la marcha al extranjero del talento formado y pagado en España se está convirtiendo en una sangría sin límites. Evidentemente, no es lo mismo ir a trabajar a cualquier país del mundo con un contrato millonario, como se van las figuras del balompié, que emigrar con un contrato de trabajo con un sueldo medio, como firma la mayoría de los futbolistas españoles sin pedigrí distribuidos por casi todas las ligas del mundo, o que salir con una mano delante y otra detrás en busca de nuevas oportunidades, como les pasa a gran parte de los emigrantes. Pero la única característica común de todos ellos es que dejan de producir en España para hacerlo en otro país, lo que se traduce en dilapidar los recursos que la sociedad española ha invertido en su formación. Sin duda alguna, un nefasto negocio.