Iker Casillas, el mejor portero del mundo, no atraviesa por un gran momento de forma, por lo que puede ser criticado como cualquier otro jugador, entrenador o presidente
Iker Casillas lleva muchos años demostrando que es el mejor portero del mundo. Esta afirmación no solo está avalada por los numerosos títulos deportivos cosechados a lo largo de su ya dilatada historia (Campeón del Mundo y de Europa con la selección española, así como de la Liga de Campeones, de la Copa Intercontinental, de la Liga y de la Copa con el Real Madrid), sino que cualquier aficionado al fútbol mantiene en su retina algunas de las majestuosas paradas que le han situado en la cima de este deporte y que le harán pasar a la historia: el mano a mano con el holandés Robben en la final del último Mundial, las paradas en los penaltis a los italianos en los cuartos de final de la Eurocopa del 2008, la retahíla de reflejos en la final de la Champion en Glasgow ante el Bayer Leverkusen, o las increíbles estiradas que realizó en el Sánchez Pijuán las dos últimas temporadas frente al Sevilla. Su inmaculado prestigio está basado en sus espectaculares intervenciones en los campos de fútbol y en sus sensatas declaraciones en los medios de comunicación. Casillas representa al hijo sencillo, sensible, educado y atractivo que toda madre desea tener.
