Solo descerebrados sin memoria pueden insultar y despellejar a los jugadores azulgrana que han escrito con letras de oro el nombre del club en la historia del fútbol, lo que podría hacer el técnico madridista si ganara el complicadísimo triplete
La merecida victoria del Real Madrid en la final de la Copa del Rey sobre su eterno rival, el Barcelona, tiene numerosas lecturas y diversas consecuencias para todos sus protagonistas. Pero lo que más llama la atención de los acontecimientos vividos antes, durante y después del partido de Mestalla fueron los humillantes minutos que tuvo que vivir la expedición azulgrana al regresar al Camp Nou en la madrugada del Jueves Santo tras el choque. Jugadores, técnicos y directivos fueron vilipendiados por unas decenas de ultras descerebrados que lanzaron toda clase de vejatorios insultos sobre las estrellas culés. Partiendo de que las descalificaciones que bramaron por sus sucias bocas no tienen justificación alguna, la injusticia de ese acto es supina, puesto que intentaban denigrar a profesionales que han escrito el nombre de ese club con letras de oro en la historia del fútbol mundial. Seguramente, esos impresentables acudieron no hace mucho tiempo a esa misma valla del estadio barcelonés para loar y elevar a los altares a los protagonistas de las cuatro ligas seguidas o a los del triplete de la temporada 2009 o a los que consiguieron los seis títulos en esa campaña. Porque los principales autores de esas hazañas difícilmente repetibles son prácticamente los mismos que han perdido esta temporada los tres títulos en ocho días.